Las emociones del Músico
Por Gabriela Conti.
13 de septiembre de 2005,
Trabajando con las emociones comprendemos que el sufrimiento (miedo, angustia, vergüenza, envidia, etc.) en momentos de estar frente al público desarrollando nuestra labor artística no es algo impreciso como un fantasma. La incomprensión sobre el fenómeno lo hace aparecer como tal, como algo a controlar, algo que no podemos precisar adecuadamente. Metafóricamente podríamos decir que es como ver fuera de foco.
Los síntomas mas comunes son angustia, ansiedad, intentos de control que se transforman en descontrol, caos interno, desorganización, parálisis, etc. y en la mayoría de los casos combinados con sensaciones físicas tales como, temblor en la parte del cuerpo que mas afecte a nuestro instrumento, sensación de falta de apoyo, respiración agitada, corazón que tiende a acelerar los latidos, garganta cerrada, tensión corporal, sudoración excesiva, etc.
Normalmente las soluciones posibles que se nos presentan u ofrecen para este tipo de padecimientos son "ignorar el fenómeno", "pensar que nada malo puede suceder", "adoptar actitudes combativas", "desvalorizar la situación que estoy próximo a enfrentar", "no comentar con colegas ni maestros esto que me sucede", etc. Podemos sintetizarlas en: reacciones que tienden a ignorar el problema, reacciones que tienden a combatir el problema y toda la gama intermedia de respuestas que anestesien el dolor que ello provoca.
Quienes hemos incursionado la escena, también sabemos que estas soluciones o no aportan una resolución real a nuestro problema, o constituyen un simple paliativo para afrontar una situación que nos preocupa. Pero mientras intentamos resolverlo de este modo, nos sentimos más sujetos al azar, que ligados a nuestra propia solvencia. Si tomamos la vía de la comprensión intelectual y vivencial del fenómeno, encontraremos allí las herramientas para su resolución.
Examinando la problemática vemos que el sufrimiento emocional nace del vínculo disfuncional entre los aspectos internos del Músico (el “Ejecutante”, la parte del músico que realiza la acción concreta de tocar y el “Guía” la parte del músico cuya tarea es guiar al ejecutante). Mas adelante ampliaré los conceptos sobre los roles que desempeñan ambos aspectos centrales del conflicto y su modo de vincularse entre si. Básicamente el problema del músico puede mejorarse y resolverse, modificando el vínculo existente entre los aspectos internos ya mencionados, transformando un modo de vincularse disfuncional, en un modo de articular funcional.
Podemos llamar disfuncional a un vínculo o relación que no impulsa, genera o colabora al crecimiento de sus partes, provocando dolor, confusión, desaliento y estancamiento o retraso en la evolución. Por el contrario, funcional es aquel vínculo dinámico capaz de conservar o recuperar el equilibrio saludable por medio de una ágil resolución de los conflictos y desacuerdos. Y que por consiguiente, disminuye los costos emocionales favoreciendo el desarrollo y la evolución de sus partes hacia su meta.
Vínculos al artículo completo "Las emociones del músico":
* Las emociones del músico: Introducción
* Del capítulo 1 "El displacer en escena" del libro de Gabriela Conti "Afinando las Emociones"
- Orígenes del sufrimiento emocional (presente documento)
- Los personajes internos del músico
- La meta.
© Copyright 2004 - 2008 / www.flautistico.com
Todos los derechos reservados.
Este sitio no está aún optimizado para usuarios de Macintosh.
Habitualmente, por el solo hecho de tocar la flauta, nos asocian con el famoso personaje del cuento "El flautista de Hamelin". Pero... ¿existió?, ¿sabemos realmente quien fué, que hizo, que tocaba? Aquí les acercamos algunos artículos publicados en el sitio relacionados con esta historia tantas veces narrada, que como flautistas que somos, siempre nos acompaña.