Por Gabriela Conti.
12 de septiembre de 2005,

"Emociones encontradas" de E. Martínez Jiménez
En todos los casos donde el músico esté tocando y tenga sensaciones displacenteras y obstaculizantes a su desempeño habitual, podemos decir que necesita “afinar sus emociones”. Les presento aquí "El displacer en escena", primer capítulo de mi libro "Afinando las emociones". Sin pretender que sea un estudio o una reflexión desde la psicología, trataré de aportar aquello que pueda resultar útil en situaciones que se repiten cotidianamente en la vida de muchos profesionales y estudiantes.
Muchos de nosotros sabemos por experiencia propia que tratar de evitar o ignorar el fenómeno no da resultados definitivos. Tarde o temprano volvemos a sentir displacer y tocar con sensaciones displacenteras es de alto costo profesional. Por otra parte todos hemos comenzado a estudiar nuestro instrumento disfrutando mucho y quisiéramos seguir haciéndolo.
Las emociones mas frecuentes como Miedo, Vergüenza, Exigencia y Envidia, de las cuales solemos pensar que son un obstáculo para nuestro desempeño, algo a ocultar, constituyen en realidad la herramienta mas valiosa para diseñar nuestro camino.
Al mismo tiempo que estudiamos los aspectos técnicos y musicales propios de nuestro instrumento también necesitamos conocer y pulir nuestro mundo interno, para que toda la gama de emociones esté disponible para nutrir (en el sentido de alimento, sustento, sostén) nuestro discurso musical en el momento en que lo deseemos.
Capítulo 1: "El displacer en escena"
- Orígenes del sufrimiento emocional
- Los personajes internos del músico
- La meta
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